Es un viaje de ida martes, noviembre 17, 2009



Espero que los regresos sean periódicos, confío en que sí. La expresión carpe diem nunca tuvo tanto uso como en estos últimos dos meses. Es triste, sí. Todo se termina tarde o temprano. Las etapas se queman una tras otra hasta que el quemado sos vos. A mí no me metan dos metros bajo tierra, por lo menos.


Desligarse de algo que cargaste tanto tiempo es extraño. Todo en sí es extraño, los finales son extraños. Y nostálgicos, muy nostálgicos más allá de la no aparición de nuestras latentes lágrimas.


Bueno, un ocasional derrame no es tragedia tampoco, aunque sea muy difícil si de mis ojos se trata.

Voy a extrañar.


Creo que todavía puedo un poco más jueves, noviembre 05, 2009

Estoy de vuelta. Bastante entero, me parece.

Con ganas de borrar varios textos de acá, si me lo permiten lo voy a hacer.

Siento cierta nostalgia aunque la etapa todavía no se haya terminado, por lo que voy a intentar vivir a pleno estas semanas. Soy optimista.

Saludos (qué malacostumbrado, nunca los salude durante la corta existencia de esto)

Vueltas lunes, septiembre 21, 2009


Tal vez sea otro impulso traicionero que no deba perpetuar, arraigando de mi alma toda señal latente acerca de tus ojos de una vez por todas. Tal vez un beso sea un anhelo muy arriesgado y pretencioso de parte mía y lo mejor sería un olvido inmediato, hacer desaparecer forzadamente cualquier necesidad irremediable de vos. Tal vez te conviertas en una silueta más, pasajera a bordo de mi histeria y de mi ambición que luego desciende fugazmente al llegar a la estación más próxima.
No. Eso último definitivamente no es cierto. Y si lo fuera haría el máximo esfuerzo para mantenerme en un mundo de ficción y no volver a pisar la realidad cruda y repulsiva que tanto tolero, aquella que me transformaría en un deseo agonizando a causa de su pensamiento.
Requiero de asistencia que se registre cuanto antes. Es una utopía considerar la realización por mí mismo de algo semejante. No hay nombres, no pido figuras ni palabras bonitas que abarquen lo necesario para acudir en mi ayuda. Eso es demasiado superficial y para banalidades ya tenemos el acto mismo mediante el cual desecharía toda memoria amarga sobre tu imagen y carácter cohibido.
¿Si exagero demasiado? No lo creo. Cualquiera que haya posado su humanidad en mi lugar sabe como me siento. ¿Fácil? Podría serlo en otro tipo de casos y condiciones. Ciertas características que tuve en algún entonces son el muro más infranqueable que intenté derribar alguna vez y aún perdura en mi mente esa misión y sus secuelas. La escena persistente se da cada pocas semanas y es un disparo al corazón, experto en idealizar ilusiones tan lejanas que dan risa. En este momento estarás haciendo quién sabe qué cosa, logrando borrar ese recuerdo agrio sobre quien les narra este sentimiento. A unos minutos de donde te encontrás, yo no puedo dejar de depositar mi cabeza en tu persona y por lo tanto recurro a un desahogo a base de escrituras. Calculo que nací para buscar atribuirme logros complicados. Las facilidades entréguenlas a quien las precise con urgencia; lo imposible se enlaza a la perfección con lo que soy. Un daño más no perjudica notablemente mi voluntad ¿o sí?.
Me es difícil contestar eso.


Es meritorio haber escrito el texto de acá arriba al regreso de una fiesta donde mi estado no era óptimo.

Sin pensar demasiado lunes, agosto 24, 2009


Cuando uno tiene demasiadas cosas en las que pensar desea dejar de realizar esa acción, frustrándose luego de un par de intentos desgraciados. Toda cosa que le dicen, que escucha o que percibe tiene una relación estrecha con el pensamiento estrella, por más que sea una analogía bastante cuestionable (yo diría que dejan mucho que desear). Ocasiones como estas ameritan un camino alternativo por el cual canalizar todas las problemáticas para deshacerse de ellas como si se tratara de una función simple.
A veces los caminos alternativos no son tan efectivos como uno cree, pero podemos concederles el beneficio de la duda; total nada se pierde con esto... o eso parece.


Sueño jueves, agosto 13, 2009


Las palabras resuenan en los oídos que, instintivamente quieren dejar de escuchar.


Vendría bien una desconexión permamente de la realidad. Le atribuiría mucho valor, lo prometo.


Habría que ver cómo se siente eso. Un letargo ocasional.


Es cuestión de aprovechar los minutos, invertirlos, volverlos útiles y duraderos.


Me arden los ojos. Mucho.


Cada día duermo menos y pago en cuotas corpóreas el costo.


Con su permiso, me retiro a dormir. O por lo menos, a intentarlo.


Es viejo sábado, agosto 08, 2009


Desconozco si son efectos provocados por alguna que otra balada realmente conmovedora los que originan el surgimiento de planteos de diversa índole en mi cabeza. Esta vez hay un denominador común y es el tiempo.
Tiempo. Uno de los recursos que lidera la lista de los más y peor gastados en la mayoría de las vidas. Yo pertenezco a ese gran grupo que se arrepiente de tratar tan indiferente a nuestro protagonista y daría mucho por manipular ciertos momentos ya acontecidos. En vano retenemos esas ideas intrincadas en el subconciente, tal vez como un magistral método para angustiarse sobre probables glorias a medio desarrollar, oportunidades perdidas, desatenciones estúpidas y demás instancias estropeadas por la propia ineficiencia y poca percepción de instantes cruciales.
Su complicidad aporta a cada aprendizaje posterior a un error, queda en uno mismo impedir la réplica de su propia equivocación en un mañana.



Si hay mañanas aburridas... viernes, agosto 07, 2009


Es inusual que empiece a escribir desde lugares bastante extraños. Esta mañana volví a escuchar la voz de mi profesora de sistemas contables y a repugnarme con su felicidad sin causa y, como es de imaginarse, me saturó - efecto que no echaba de menos en lo absoluto -
Hay que destacar que ella originó en mí las ganas incontenibles de gastar (o invertir, según cómo se lo vea) mis segundos en una hoja.

Unos días atrás rememoré lo que era odiarse a sí mismo por una equivocación. De las grandes.
Esas que se perpetúan a lo largo de la existencia de uno (exagero) y te otorgan sinsabores regularmente (exagero) para mantener la idea de que uno es un idiota fija (acá no exagero sino que miento y caigo en el vicio de obrar de narcisista).

Resignar cosas imposibles y mirar hacia adelante es tan fácil de desear pero tan laborioso a la vez; más aún cuando no se está completamente seguro de quererlo en realidad.


Mejor vuelvo a poner atención a la clase.